20 de noviembre de 2010

Eran Once


"Érase un hombre a una nariz pegado"
Francisco de Quevedo y Villegas

Érase un hombre a una nariz pegado,
pero no un hombre, eran once creyentes,
uno de ellos no era tan prominente
mas los otros diez rompían los párpados.

Eran once hombres tan desorientados
buscando victoria a contracorriente,
confiando en las venturas de la suerte
quedaron pronto fuera del estadio.

Once hombres con sus relojes de sol,
hombres de azul, olvidados de Dios,
que a Italia regresaron sin trofeo.

Eran once pirámides de Egipto
que vieron llanto enredado en el frío
al ser vencidos sin mayor defecto.

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