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1 de noviembre de 2015

Calaveras del Ateneo Literario

LA PARCA EN EL ATENEO


Por Alicia Leonor

La Parca llega al Ateneo,
se va directito  a Miguel;
le dice: tú a mí me gustas
pa bailar tangos de Gardel.

Ya bailando me dedicas
unos poemas y, tal vez,
mejor me llevo a Ramiro
y nos tomamos un jerez.

Si él me compone un soneto
contando las sinalefas,
lo dejo, y mejor me cargo
a todas las bellas poetas.

Y si Félix se atraviesa,
porque siempre anda corriendo,
lo mando a las tortuguitas
todos nos vamos comiendo.



CALAVERA A MIGUEL GUERRA


Por Ramiro Rodríguez

Cuando Miguel estudiaba
para un examen final,
llegó la Huesuda necia
para sellar la amistad.

—Vente conmigo, Poeta,
que tu momento llegó;
los lectores ya te esperan
en el triste panteón.

—Espera, Catrina flaca,
todavía no es el tiempo,
mejor busca a otros poetas
que adornen el cementerio.

Los bardos del Ateneo
ya viven en camposanto;
ni Miguel ni los mayores
de la Parca se salvaron.


Imágenes: José Guadalupe Posada

2 de noviembre de 2013

Calavera Al Ateneo Literario


Por Ramiro Rodríguez

Ya en el taller literario
de los miércoles benditos,
los bardos del Ateneo
confesaron sus delitos.

Los visitó la Huesuda
para enviarlos al panteón,
entre la vida y la muerte
sólo interviene un portón.

El bendito Juan Antonio,
por decisión de la Muerte,
escribe intensos poemas
sin que nada lo despierte.

Joaquín Peña descansa
con sus textos eminentes,
la Calaca a nadie exime
en altares sorprendentes.

Sus cuentos entregan cuentas
a la insoluta Catrina,
le gustaron las historias
del arte de Catalina.

A Gloria no le perdona
no aparecer con frecuencia,
la Calaca es atractiva,
no abandona su insistencia.

Ismael sigue escribiendo
en la tumba sus canciones,
a la Parca y la Comadre
se les notan los calzones.

—No más textos para el gato

—dice a Conchita la Muerte
la negrura del felino
no cambiará ya tu suerte.

Aunque Derva sea hábil
para escribir buenos cuentos,
la Catrina no perdona
ni a quienes pecan de atentos.

Sergio aparece de noche
en la luz del cementerio,
no hay piedad en la Huesuda
para gente con criterio.

Todos descansan felices
en el oscuro universo,
el verbo invade el ambiente
del camposanto del verso.

31 de octubre de 2008

Homenaje a Octavio Paz

El día jueves 30 de octubre, el Instituto Matamorense Para la Cultura y las Artes (IMACULTA) y el Parque Olímpico, dirigidos por la Sra. Elba Macluf Lajud y la Lic. Hilda Corina Ramírez García respectivamente, presentaron un emotivo programa en homenaje al maestro Octavio Paz. El homenaje, conducido magistralmente por la Lic. Elvira Meade López, consistió en la elaboración de un altar de muertos e invitaron al Ateneo Literario José Arrese para realizar lectura de calaveras dedicadas al gran poeta y ensayista mexicano acaecido en 1998. Los textos literarios fueron presentados por Rosy Cisneros Blancas, Ruth Martínez Meraz, Gustavo Farías, César Osvaldo Hernández Ramírez e Ismael Rubio Torres, coordinados por Ramiro Rodríguez, presidente del grupo de escritores mencionado arriba, quien agregó información sobre el significado de las calaveras, los altares de muertos y algunos datos relevantes sobre la vida y obra de Octavio Paz. Además de la lectura de calaveras y textos dedicados a la memoria del Nobel de Literatura, se presentó un número de danza tradicional de la región huasteca en alusión a los muertos y se invitó a la concurrencia a degustar tamales y mole veracruzanos, alimentos típicamente mexicanos.

Felicitamos a las promotoras de este evento quienes dirigen el Parque Olímpico e IMACULTA por contribuir al rescate de nuestras tradiciones y ofrecer a la ciudadanía la oportunidad de disfrutar el arte plástico, literario, de danza y música. A continuación se muestra un poema tomado del libro Árbol Adentro (1987) de Octavio Paz. Y más abajo algunas de las calaveras leídas en su memoria.


COMO QUIEN OYE LLOVER

Óyeme como quien oye llover,
ni atenta ni distraída,
pasos leves, llovizna,
agua que es aire, aire que es tiempo,
el día no acaba de irse,
la noche no llega todavía,
figuraciones de la niebla
al doblar la esquina,
figuraciones del tiempo
en el recodo de esta pausa,
óyeme como quien oye llover,
sin oírme, oyendo lo que digo
con los ojos abiertos hacia adentro,
dormida con los cinco sentidos despiertos,
llueve, pasos leves, rumor de sílabas,
aire y agua, palabras que no pesan:
lo que fuimos y somos,
los días y los años, este instante,
tiempo sin peso, pesadumbre enorme,
óyeme como quien oye llover,
relumbra el asfalto húmedo,
el vaho se levanta y camina,
la noche se abre y me mira,
eres tú y tu talle de vaho,
tú y tu cara de noche,
tú y tu pelo, lento relámpago,
cruzas la calle y entras en mi frente,
pasos de agua sobre mis párpados,
óyeme como quien oye llover,
el asfalto relumbra, tú cruzas la calle,
es la niebla errante en la noche,
como quien oye llover
es la noche dormida en tu cama,
es el oleaje de tu respiración,
tus dedos de agua mojan mi frente,
tus dedos de llama queman mis ojos,
tus dedos de aire abren los párpados del tiempo,
manar de apariciones y resurrecciones,
óyeme como quien oye llover,
pasan los años, regresan los instantes,
¿oyes tus pasos en el cuarto vecino?
no aquí ni allá: los oyes
en otro tiempo que es ahora mismo,
oye los pasos del tiempo
inventor de lugares sin peso ni sitio,
oye la lluvia correr por la terraza,
la noche ya es más noche en la arboleda,
en los follajes ha anidado el rayo,
vago jardín a la deriva
entra, tu sombra cubre esta página.


CALAVERA A OCTAVIO PAZ - Rosy Cisneros Blancas

Muy poco le duró a la Flaca
el regaño de mamá Calaca:
¡Estos hombres no se tocan…
Tráete sólo a los de cloaca!

Octavio no es de cloaca
es mexicano hasta las cachas
¿Cómo se te ocurre Flaca
traerte al señorón de las palabras?

Huy… Perdón, mamá Calaca,
se escondió en su Laberinto
y ni la soledad le sirvió de recinto,
lo encontré y lo traje de su cinto.

¿No te importaron sus premios?
¡Nobel de literatura, embajador de México!
¿Qué tenías en la cabeza?
¿Tres barriles de cerveza?

Ya ni modo, en el panteón
está su tumba bien puestita
con mil ramos de alcatraz,
descansa ya, Octavio Paz


CALAVERA A OCTAVIO PAZ - Ruth Martínez Meraz

La Calaca lo acechaba
cual banderillero al toro,
maldita embustera:
a Octavio se llevó al pozo.

Se oyen gritos de ultratumba,
—Un Nobel nos visita, abran paso.
Octavio lleva en su apellido
el honor de su descanso.




ACRÓSTICO A OCTAVIO PAZ - Ismael Rubio Torres

Ornan el cielo sus letras
Cumplida su misión quedó en la tierra
Te fuiste de esta vida, Poeta
Allá no hay Laberinto de la soledad
Vitorea su proeza la Parca
Ilustre Octavio Paz
Oro eriges en los libros.

Prolífera sonrisa en el entorno
Apogeo de indescifrables sentimientos
Zigzagueante desborde de ilusión