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19 de diciembre de 2016

La Oscuridad de la Noche


ECOS

Camino sola por la calle. El llanto me cimbra, la angustia es voraz. La calle está vacía. La inercia me mueve y una voz pregunta, ¿qué te hizo llorar?

Me detengo, inquieta; la quietud se siente, en esta calle inerte que hoy está hablando. ¿Es que puede hablarme? ¿Puede estarme hablando? No. Sólo son ecos de mi soledad.


AMOR CLANDESTINO

Las palabras, dueñas de mis noches,
culpables de mi insomnio, mis ojeras,
me aherrojan, me provocan,
me llevan al empíreo.
Si de día las busco, se ocultan,
las llamo, me ignoran, no responden
pero vuelven como amantes furtivos
en la oscuridad de la noche,
olvido los desplantes y me envuelvo nuevamente
en este amor clandestino.


Alicia Leonor Torres Álvarez (Tamuín, 1968). Poeta, narradora. Promotora de lectura. Asiste a los talleres del Ateneo Literario José Arrese desde octubre de 2014. Asistió al curso “El amor en la literatura a través del tiempo”, impartido por Cristina Cavazos. Sus primeros poemas y textos narrativos aparecen en Tengo una soledad Antología de poesía, narrativa y dramaturgia (ALJA Ediciones, 2015) del Ateneo Literario José Arrese. Su obra poética se incluye en Ciudad de palabras Poemas para andar por las calles (ALJA Ediciones, 2016), compilada por Ramiro Rodríguez.

1 de noviembre de 2015

Calaveras del Ateneo Literario

LA PARCA EN EL ATENEO


Por Alicia Leonor

La Parca llega al Ateneo,
se va directito  a Miguel;
le dice: tú a mí me gustas
pa bailar tangos de Gardel.

Ya bailando me dedicas
unos poemas y, tal vez,
mejor me llevo a Ramiro
y nos tomamos un jerez.

Si él me compone un soneto
contando las sinalefas,
lo dejo, y mejor me cargo
a todas las bellas poetas.

Y si Félix se atraviesa,
porque siempre anda corriendo,
lo mando a las tortuguitas
todos nos vamos comiendo.



CALAVERA A MIGUEL GUERRA


Por Ramiro Rodríguez

Cuando Miguel estudiaba
para un examen final,
llegó la Huesuda necia
para sellar la amistad.

—Vente conmigo, Poeta,
que tu momento llegó;
los lectores ya te esperan
en el triste panteón.

—Espera, Catrina flaca,
todavía no es el tiempo,
mejor busca a otros poetas
que adornen el cementerio.

Los bardos del Ateneo
ya viven en camposanto;
ni Miguel ni los mayores
de la Parca se salvaron.


Imágenes: José Guadalupe Posada