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17 de abril de 2014

Aroma De Café


Aquella vez fue diferente. Sin quietud, sin el menguante arrullador, sin los ecos que destila una noche común. Esa noche la enmarcaban las sonrisas, la bañaban los recuerdos. Se hablaba con las manos, con los ojos, con el alma. La devoró el tiempo. Se extinguió en instantes, dejando anécdotas inconclusas, sonrisas a medias., sin saciar la sed de la convivencia familiar.

El sol me besó por la ventana. Respiraciones apacibles. Cuerpos serenos eran acariciados por el aire del ventilador que jugueteaba con las sábanas y los cabellos a su alcance. Me interné en sus sueños. Unos soñaban con la reunión anterior; otros, con paisajes inimaginables. Muy claro vi sus sonrisas, mientras cabalgaban en caballos blancos por el firmamento. Presioné mi cabeza con las manos. Creo no dormí lo suficiente, pensé. Mientras mis sentidos eran atrapados por el vapor que emanaba del café.

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Catalina Jiménez Castillo (Río Verde, S. L. P., 1969). Narradora. Asiste a los talleres del Ateneo Literario José Arrese desde principios del 2013. Su obra aparece en Rara ubicuidad Antología de poesía, narrativa y ensayo (ALJA, 2013). Actualmente forma parte de la mesa directiva del grupo literario antes mencionado.

13 de abril de 2012

Revelaciones




Por Joaquín Peña Arana

El escándalo fue nacional. Lo que menos esperaron es que la conversación se filtrara públicamente. Se confiaron. Sabían que a otras personas les había ocurrido pero, ¿a ellos?

Protestaron, claro que protestaron. Sabían que estaban en un estudio de televisión y que se les estaba grabando desde antes que iniciara el programa. Pero se confiaron.

“En la tele hay reglas, costumbres aceptadas. Se publica lo que sale al aire, no lo que se dice antes o entre corte y corte”, dijeron algo así, palabras más palabras menos.

Se les hizo fácil ponerse a platicar de los viajes a costillas del erario público, el tráfico de influencias para beneficiarse de uno que otro negocio a cambio de un poco de silencio, las millonarias parrandas que se corrieron en bares donde obligaron a cerrar para que no se les molestara, ah, y qué tal los regalos de lujo que de vez en vez no les queda más remedio que aceptar.

—¿Y cómo cuánto le habrá costado a ya sabes quién el vestido que te regaló?

—Ay, mira ni idea, sólo te puedo decir que esos los he comprado como si nada cuando me voy a Nueva York. Tú sabes, a mi comprar ropa en el país me aburre.

—No te hagas, no te hagas —terció otro— que seguramente ese vestido le costó como el equivalente a 200 salarios mínimos ¡imagínate que le dijeras a una de esas obreras muertas de hambre que entre ella y otras 199 más se hace un vestido de los tuyos, ja ja ja ja ja ja!!!

Y por ahí fue más o menos el humor que manejaron. Que sólo toman coñac y whisky de tal y tal marca porque “el resto es para los pobres”, que el presidente fulano de tal lo paseó bien y bonito en una de sus fincas.

—Pero oye, si tan mal te caía por qué le aceptaste la invitación?

La respuesta no dejó dudas.

—¿Y decirle que no al señor presidente?  Además, ¿crees que me iba a perder ese fin de semana en un rancho de esos? Me llevé a mi esposa y a mis hijas, quedaron encantadas.

Así se fue la conversación antes que entraran al aire. Fue más o menos igual entre corte y corte hasta que terminó la grabación.

¿Quién puso el video en Internet? Quién sabe. Quizás alguna persona no soportó que los periodistas estrellas de esta nación fueran así de cínicos. 


JOAQUÍN PEÑA ARANA nació el 10 de febrero de 1968 en Tampico, Tamaulipas. Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UAT, campus Tampico/Madero. Colabora en el Periódico "El Mañana" de Matamoros con la sección "Apuntes de Cinéfilo". Asistió al taller literario con Guillermo Samperio en el 2008 y al Encuentro de Escritores "Los Santos Días de la Poesía". Se dedica al periodismo. Es reportero en la televisora local Canal 7 de Televisa Matamoros.

Imagen: philmagic.com

29 de marzo de 2009

Una Llave y Una Foto



La llave estaba debajo del tapete. Gabriel no lo sabía. Destrozar la perilla de la puerta de la cocina le tomó cosa de unos minutos. Era mediodía.

Examinó rápidamente el lugar. Salacomedorcocina como si fuera un solo cuarto. Dos habitaciones a la izquierda y un baño. Trastos, ropa, una videocassetera, dos reproductores de DVD, una repisa con varias fotos junto a la ventana del fondo. Estaba desconectando la videocassetera cuando echó una ojeada a la repisa y al ver la fotografía más grande, se espantó. Volteó hacia todas partes, como si se sintiera espiado. Salió de la casa, emparejó la puerta para que aparentara estar cerrada, brincó sobre las pequeñas bardas de block, evadió un perro dálmata amarrado con una cadena y encontró un pasillo que lo llevó a la calle de atrás.

Se alejó sin que alguien se hubiera dado cuenta de que, alguna vez, había estado ahí.

Horas después recibió una llamada de su hermana y acudió de inmediato, siguiendo sus instrucciones para llegar. Ya era de noche. Ella estaba asustada, esperándolo en la puerta principal. Revisaron la casa y comprobaron que no se habían robado algo.

La regañó, “cuándo le vas a poner reja a la puerta”. Ella le dijo que en cuanto le llegara la quincena lo haría.

—Cómo son las cosas Gabriel, a mí me daba más miedo quedarme afuera, mira —levantó el tapete y sacó la llave— aquí tengo un duplicado.

—Mejor busca otra manera o ten más cuidado —le respondió Gabriel— no es seguro habiendo tanto ladrón por ahí.


Autor: Joaquín Peña Arana

Joaquín Peña Arana nació el 10 de febrero de 1968 en Tampico, Tamaulipas. Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Tamaulipas, campus Tampico/Madero. Narrador y poeta, colabora en el Periódico "El Mañana" de Matamoros con la sección "Apuntes de Cinéfilo". Asistió al taller literario con Guillermo Samperio en el 2008 y al Encuentro de Escritores "Los Santos Días de la Poesía", organizado en Jaumave, Tamaulipas. Se dedica al periodismo. Es reportero en la televisora local Canal 7 de Televisa Matamoros.


Imagen: crispal.blogspot.com

4 de octubre de 2007

Certamen Literario José Arrese

El Ateneo Literario José Arrese

Convoca

A los escritores radicados en México y Estados Unidos, a participar en el II Certamen Literario José Arrese, el cual se efectuará de acuerdo a las siguientes

Bases:

I. Las inscripciones quedan abiertas a partir de la fecha de la presente convocatoria y se cerrarán el día 9 de noviembre del año 2007.

II. Podrán participar escritores residentes en ambos países, con un solo texto en los siguientes géneros literarios: Cuento y Poesía.

III. Para ambos géneros, la lengua de expresión será el español, tema libre, con una extensión máxima de 100 versos (poesía) o 200 líneas (cuento), letra Times, 12 puntos y separación interlíneas de un espacio y medio. Los textos que incumplan con las bases serán descalificados.

IV. Los textos deberán enviarse al correo electrónico ateneoliterario@yahoo.com en documento anexo formato Word, firmado con seudónimo. Los datos personales (nombre, dirección postal, electrónica, teléfono, ciudad de residencia) se pondrán en la nota electrónica que se envía para la participación.

V. Los ganadores de los tres primeros lugares en cada categoría serán acreedores a un reconocimiento. El primer lugar en cada género será compensado adicionalmente con un estímulo económico y publicación de la obra premiada para el siguiente Congreso en el 2008.

VI. El jurado estará integrado por críticos de reconocida solvencia moral, con antecedentes académicos y prestigio literario. Su fallo será inapelable.

VII. La premiación se efectuará durante la clausura oficial del VI Congreso Binacional “Letras en el Estuario”, en H. Matamoros, Tamaulipas.

VIII. Los puntos no incluidos en esta convocatoria serán resueltos de acuerdo al criterio del la Asociación que convoca.

H. Matamoros, Tamaulipas/Brownsville, Texas. Septiembre del año 2007.

ATENTAMENTE

Ramiro Rodríguez
Coordinador General

20 de mayo de 2007

La marranita que quería ser gorrión



Había una vez una simpática marranita que habitaba en una de las granjas más prósperas de la región. Pero nuestra amiga estaba inconforme con las características que la naturaleza le había destinado. Su nombre era Rechoncha y soñaba tener la melodiosa voz del gorrión, soñaba cantar melodías de amor frente a un público maravilloso que le aplaudiera de pie hasta el cansancio por su magnífica interpretación, soñaba robar los corazones del auditorio en un arrebato de euforia sublime donde la estrella de la noche sería sólo ella.

La guapa marranita sentía que no pertenecía al chiquero que la vio crecer, donde todos los miembros de su familia sólo sabían gruñir y revolcarse en las aguas puercas del fango, comer y dormir durante largas horas. Así que un buen día decidió unirse al Grupo de Canto para Cerditos más conocido de la región. Cuando llegó a la agrupación artística, los demás porcinos la recibieron con aplausos, elogios y lisonjas, aunque no faltó alguna colega que pensara en lo inapropiado y el mal gusto de su vestimenta, ya que ella era coqueta y sensual en su manera de vestir.

Durante un buen tiempo, Rechoncha cultivó el arte de la voz privilegiada y aprendió algunos trucos discretos de compañeros marranitos para lograr una mejor interpretación al momento de subir a un escenario.

Después de largas semanas de práctica continua, el esperado día llegó. El Grupo de Canto para Cerditos presentaba un espectacular concierto que reunía la crema y nata del canto en las rancherías aledañas. La marranita estaba muy contenta porque la noche de sus sueños al fin había llegado. Ahora podría regresar a su chiquero, llena de soberbia, de displicencia y vanidad, por haber logrado el triunfo que ninguna otra marranita hubiera alcanzado alguna vez en la historia de la familia.

Cuando le tocó turno para su intervención en el concierto, la sonoridad de los aplausos del público no se hizo esperar. Los demás animalitos de las granjas deseaban escuchar con ansiedad morbosa el canto de Rechoncha, ya que la publicidad para el concierto de esa noche la presentaba como “la inconfundible voz de gorrión”.

Rechoncha inició su melodía moviendo sus patitas delanteras al compás de su interpretación. Ella estaba segura de que su voz había superado las expectativas propias y eso la mantuvo con una sonrisa brillante y más guapa y sexy que nunca. Nada pudo convencerla de lo contrario, nada pudo terminar con su obcecada vanidad, ni siquiera cuando al felicitarla después del concierto, los animalitos que estuvieron entre el público le decían:

—¡Qué bonito gruñes, Rechoncha!


Imagen: edupics.com