24 de octubre de 2010

Voces Desde el Casamata en la UTM

El pasado miércoles 20 de octubre el Ateneo Literario José Arrese tuvo el gusto de presentar el libro Voces desde el Casamata (Antología de poesía narrativa y ensayo) (ALJA, 2010) en la Universidad Tecnológica de Matamoros, gracias a la invitación de la licenciada Rafaela Chávez. El libro está avalado por el Consejo Ciudadano para la Cultura de Matamoros y el Gobierno Municipal. Estuvo presente esa noche la Sra. Elba Macluf Lajud, miembro del mismo consejo y directora de IMACULTA, quien dio la presentación oficial leyendo el prólogo escrito por Ramiro Rodríguez, presidente del grupo de escritores.

Con la representación de autoridades municipales y frente a un público de jóvenes entusiastas, Conchita Hinojosa y Ramiro Rodríguez leyeron algunos textos poéticos y narrativos de su creación incluidos en la obra, además de hablar sobre publicaciones anteriores como Desnuda Memoria (ALJA, 2007) de Conchita Hinojosa y Letras en el estuario (Antología de poesía y narrativa) (ALJA, 2008), Cosmogonía de la palabra (ALJA, 2008) y Tierra de sed perpetua (ALJA, 2009), de Ramiro Rodríguez.

Los estudiantes, atentos a la lectura de los dos creadores, tuvieron la oportunidad de interactuar al final de las lecturas. La licenciada Rafaela Chávez recibió de manos de los autores una dotación de libros para la biblioteca de la universidad.

19 de octubre de 2010

Presentación Voces Desde el Casamata


La Universidad Tecnológica de Matamoros, en coordinación con el Ateneo Literario José Arrese de Matamoros, presentan el libro Voces desde el Casamata (Antología de poesía, narrativa y ensayo). Auditorio de la UTM Miércoles 20 de octubre, 2010. 19 horas.

4 de octubre de 2010

Presentación de Voces desde el Casamata

El pasado 17 de septiembre se presentó el libro Voces desde el Casamata (Antología de poesía, narrativa y ensayo) (ALJA, 2010) en la Universidad de Texas en San Antonio, durante el Encuentro de Escritores Letras de la frontera. Leyeron del libro Conchita Hinojosa, Juan Antonio González y Ramiro Rodríguez.

Asimismo, se presentó, a través de la lectura de Conchita Hinojosa y Ramiro Rodríguez, en el encuentro Pre-Textos de Otoño, en Reynosa, Tamaulipas, organizado por Fomento Letras en Movimiento la noche del 24 de septiembre, 2010.

El libro se editó gracias al apoyo del Consejo Ciudadano de Cultura de Matamoros, ITCA y los Gobiernos Municipal y Estatal. Es la primera antología colectiva del Ateneo Literario José Arrese de Matamoros. El nombre se adoptó en agradecimiento al Museo Casamata y a su directora, Lic. Rosa Leonor García Luna, por sus atenciones y magnífica dirección.

Se incluyen textos de José Arrese, Carlos Ernesto Dramante, Juan Antonio González Cantú, Conchita Hinojosa, Ruth Martínez Meraz, Joaquín Peña Arana, Antonio Quintero, Ramiro Rodríguez, Ismael Rubio Torres y María del Carmen Valencia Rojas.

27 de septiembre de 2010

Crónica de San Antonio

Por Carlos Acosta
Colectivo 3, El Mante, Tamaulipas.

1

Viajar en autobús tiene su encanto. Siempre lo tuvo. A primera lectura, pareciera ser, ésta, una aseveración anacrónica. Pero aun el hecho de que así lo fuera, pienso, no le resta una pizca de verdad. No tengo nada contra los trenes y los barcos. De hecho, una de mis más caras añoranzas suele ser, que en mi país hubiera transporte ferroviario. Lo que sí, y no voy a negarlo, padezco una fobia alucinante a los aviones: los evito, los evitaré, hasta donde me sea posible. Viajar a pie es bueno, pero suele suceder que uno se cansa pronto. Viajar en auto propio, puede ser, pero al conducir, te pierdes del paisaje. Y de un viaje, como es bien sabido, lo que vale es el paisaje y, claro, el regreso.


2

Voy pensativo. Miro por la ventanilla cómo pasan árboles, potreros, nubes, pájaros. Un solaz regocijo me invade cuando veo el horizonte verdecido por las recientes lluvias. Las grandes extensiones de tierra, donde se dibujan surcos muy bien trazados, pasan con la rapidez de una vida ajetreada. Voy en el asiento número veintitrés. Me dirijo, con incertidumbre y alegría, a un Encuentro de Escritores a realizarse en San Antonio, Texas. El Círculo de Escritores Latinos de aquella ciudad y la UTSA, tuvieron a bien enviar la invitación y, más por corazonada que por otra cosa, acepté. Y bueno, aquí voy.


3

En un lapso aproximado de seis horas, habremos de llegar a la frontera. En las oficinas de Emigración nos harán esperar largos, largos minutos –que luego de un buen rato se convertirán en casi dos horas– para otorgarnos el permiso que nos acredite viajar al vecino país del norte a una distancia más allá de cincuenta kilómetros de la línea fronteriza. En realidad, no se ve que los oficinistas estén ocupados, tampoco parece que les preocupara el hecho de que mucha gente esperamos su atención. Entre quienes esperan, hay algunos corajudos, otros que caminan de un lado para otro sin decir palabra, otros más que permanecen callados con la vista fija en el suelo. Para mí, que el comportamiento de los burócratas lleva toda una intención; ellos saben de nuestro deseo de viajar y son felices –creen, parecen serlo– al ver cómo los que esperan, desesperan. Su prepotencia crece y crece merced a la desesperación de los demás. Qué cabrones, pienso, nomás porque tienen la sartén por el mango. Entonces, digo bromas a mis amigos, reímos un poco, nos olvidamos un tanto de la espera: es mi propósito no darles gusto a los torturadores sicológicos.


4

Pasamos, Alejandro y yo, la primera noche en un pequeño hotel de Brownsville. Muy temprano, de hecho antes de que anuncie el alba sus primeros rayos, pasan, en auto, Conchita y Tere por nosotros. Vamos a casa de Ramiro. Unos minutos después, nos alcanza Juan Antonio. Sigue sin amanecer. Nos instalamos en la camioneta de Ramiro y tomamos el rumbo de San Antonio. Hay risas entre nosotros. Bromas. Parecemos niños que viajan, por primera vez, a un parque de diversiones. Es increíble cómo el sólo hecho de pensar que vas a leer textos propios, en una ciudad lejana, logre hacer que germine dentro de ti la semilla del entusiasmo. Pero sucede.


5

Las autopistas son impecables. La camioneta –una RAM de doble cabina en color guinda– engulle kilómetros a setenta y siete millas por hora. Cruzamos pueblos, pero no los cruzamos. Es decir, en cada pueblo, e incluso en cada ciudad, hay un puente que pasa sobre las casas. Viene siendo como un libramiento, pero por arriba del pueblo. Así que nosotros cruzamos, casi, casi, vía aérea los poblados que en el trayecto se nos atraviesan. Dentro de la camioneta continúa el chacoteo, la risa, el buen humor. Yo miro por la ventanilla. Cómo me gustaría ver un bache, para cuando regrese a México poder decir: no es cierto que son mejores, yo vi un bache, yo lo vi, pero no, no lo encuentro.


6

Después de poco más de cinco horas llegamos a San Antonio. Es hora de almorzar, dice alguien y acierta. Vamos a comer a un restaurante con fama de buena comida mexicana. Alrededor, nos cercan conversaciones en inglés que uno no entiende ni papa. Aunque no faltan por ahí expresiones en español y eso, parece que no, pero apacigua un tanto. Llega la comida y, ah decepción: los huevos rancheros son una masa amarillenta y blancuzca -¿dónde quedarían la cebolla, el tomate, el chile–, los frijoles son de lata, las tortillas de cartón. Aun así, casi todos coinciden: oh! qué rico desayuno. Yo pienso en aquella canción que dice: un manjar puede ser cualquier bocado/ si el horizonte es luz y el rumbo un beso.


7

Nos instalamos en el Hotel. Days Inn es el nombre. Descansamos apenas dos horas, las cuales yo me paso mirando por la ventana el interminable pasar de autos, bajo una lluvia intensa que así, de pronto, se deja caer y no cesa. Luego nos llaman vía telefónica para darnos la programación del evento. Me lo dicen así, a boca de jarro, como si nada: Carlos, te tocó abrir el programa, serás el primero en leer. Mi reacción es de asombro y desconcierto. Digo tres o cuatro palabras que no es recomendable escribir aquí, algo así como, no mamen por qué me hacen esto. Mis amigos quedan en silencio. Luego me arrepiento de mi reacción y corrijo: está bien, algo de bueno tendrá eso de ser el primero. Y entonces la risa, la broma, el júbilo, se me esfuman, me abandonan pues. Me torno reflexivo: Cómo será el lugar en donde leeremos. Cuánta gente asistirá. Y si no logro construir una atmósfera acorde a mi lectura. Qué tan exigente podrá ser el público hispano de San Antonio…


8

Llegamos a la Universidad de Texas, Campus San Antonio. Es un portento de escuela. Edificios con una arquitectura vanguardista, por decir lo menos, amplios, altos, con jardines espaciosos, aulas inmensas, ventanales de cristal panorámicos. Todo el lugar, desde que ingresamos, climatizado. Primer mundo, pienso, y una extraña amargura me revuelve el vientre. No es que me amargue conocer en Campus Universitario, no. Sólo que es inevitable la comparación. Por eso, creo que fue un sabio quien dijo: las comparaciones son odiosas. Sin embargo, viéndolo bien, noto que falta algo: hace falta bullicio, faltan muchachos riendo a carcajadas por los pasillos, cantando sentados en el pasto con la guitarra en las piernas y el sueño en la mirada, falta un chico de pelo largo y una muchacha con pantalón de mezclilla, caminando en cámara lenta, absortos, abrazados. Cierto, es primer mundo, pero algo le falta.


9

Pasamos a la sala donde será la lectura. En realidad, es un lugar menor al que yo imaginaba. Es un salón para unas cuarenta o cincuenta personas. A su entrada me maravillan dos sorpresas: una, que diga Salón Canarias, y en la pared haya una megafotografía precisamente de las Islas Canarias, donde aparece la Isla de Lanzarote, que es el lugar donde José Saramago –mi mentor– vivera los últimos años de su vida. En la pared de enfrente hay unos cuadros, casi murales, surrealistas, que me dicen mucho: cuadros de colores varios y con imágenes construidas con flores de margaritas. Aquí voy a leer, pienso. Me mantengo apartado del grupo. Todos se presentan entre sí, se saludan sonrientes, hacen migas fácilmente unos y otros. Yo los veo de lejos. Tengo un nudo aquí, aquí, entre el pecho y la garganta. Los ojos humedecidos un poco más de lo usual. Si alguien se acerca y me saluda, apenas respondo con leve movimiento de cabeza. Voy a decir mis textos, y mis oyentes serán un buen número de desconocidos.


10

Estoy frente al público. La mayoría, por lo que he podido escuchar, son escritores. Sólo un grupo sentado allá, al fondo, parece no serlo. Abro mi carpeta. Agradezco la invitación. Y digo que leeré textos escritos en los recientes diez años. Empiezo: Yo soy un hombre que vive de abrazos/ agua y pan/ sueños y penas/ son necesarios/ pero no indispensables como los abrazos… Miro los ojos de los escuchas. Parecen atentos. Luego sigo: Yo tampoco sé a dónde iremos/ por esta incertidumbre que llaman camino… Y sigo con otros tantos textos que me han acompañado desde hace diez u once años y ya son parte de mí. Termino, después de quince minutos tal vez, con aquél que dice: sólo quiero un abrazo/ ¿alguien podría/ acercarse y dármelo?... Me pongo de pie. Los aplausos suenan lejanos, como aleteo de palomas asustadas que se van. Cuando voy camino a mi asiento –al fondo del salón por cierto– se me atraviesan una, otra y otras, creo que cinco o seis personas en total y me dicen, yo te doy el abrazo que necesitas… y se me echan al cuello. Sus ojos están húmedos. Al final, a un lado de mi asiento, hay dos mujeres mayores, una –por su acento al hablar– española y la otra, quizás, chicana. Ambas me abrazan muy fuerte. La chicana llora a mares y dice: habló mi alma, eso debí escribirlo yo. El tiempo se detiene. Yo no sé cuál actitud tomar, qué decir. Me cohíbo de sobremanera. Como puedo, tomo asiento. Cuando termina la sesión de lectura del día, me abordan, las dos mujeres cercanas, y me piden las copias de mis textos. Lo pienso dos, tres segundos, y finalmente se los entrego. Sacaremos copias para tenerlos ambas, dice, con su acendrado acento, la española.


11

Luego leyó Alexandra Botto, Alfredo Ávalos, Conchita Hinojosa, Gabriela Madrid, Ramiro Rodríguez y otros que ahora escapan de mi memoria. Buenas lecturas. Ágiles. Gente con una convicción por las letras a toda prueba. No haré aquí un análisis de los textos presentados. No soy quién para hacerlo. Más bien quiero decir que esa tarde resultó ser una experiencia bienhechora. Luego, ya de noche, los anfitriones habían preparado la cena en casa de Alfredo. Es una casa estilo gringo: construcción de madera en las paredes y otro material, que bien podría ser cartón maché, formando los pilares donde reposan los techos. Tiene un jardín, césped recortado a la perfección, al frente. Cuatro escalones a la entrada. La sala y el comedor son amplios. Las ventanas panorámicas. Ahí cenamos mariscos acompañados con vino tinto. Yo, como siempre, o como casi siempre, con tres copas de vino me pongo risueño, jubiloso, ocurrente (?) y en paz con la vida. Maravillas inexplicables que el vino genera en un cuerpo de ya poco más de medio siglo de vida. Bendito sea el vino tinto/ que me ayuda a ser quien soy/ me hace feliz donde voy/ y me libera el instinto/ alumbra mi laberinto/ enardece mi pasión/ y si busco una canción/ en lo oscuro de la noche/ sin atisbo de reproche/ canta con mi corazón. Recuerdo mi décima y creo, aunque no lo puedo asegurar, que la digo en voz alta, ahí, en medio de una noche cerrada, lluviosa, desconocida, a la persona con quien en ese momento platico. Qué rollo.


12

Dormí a pierna suelta. Como pocas veces. A la mañana siguiente, muy temprano –apenas son las ocho de la madrugada, dije a mis amigos y rieron de buena gana– ya estamos desayunando. Enseguida vamos a la UTSA. Escuchamos a otros escritores. Ahora leen: Juan Antonio González, Villarreal, un hombre de origen chileno del cual se me escapa el nombre, Marcos Rodríguez Leija, joven neolaredense, quien sorprende por la calidad de sus textos. Luego leen nuestros amigos Tere Loera y Alejandro Rosales. Lee un muchacho de pelo largo y coleta una especie de collage entre canto-texto en inglés-texto en español, en el que, a decir verdad, me pierdo. El Encuentro termina entre el jolgorio y alegría de los asistentes. Todos ríen. Platican. Se intercambian libros y direcciones electrónicas. Se hacen promesas de nuevas amistades. Salimos del campus universitario y pido a mis amigos me tomen unas fotografías, para que me crean en El Mante que estuve aquí, digo y reímos otra vez. Luego nos vamos en grupo a comer.


13

Ya venimos de regreso. La camioneta guinda vuela sobre las autopistas texanas. Pero, a que ni saben qué: ¡nos perdemos! De pronto, Ramiro, quien va al volante, está desconcertado. Toma un rumbo, sale en otro. Toma una autopista, luego otra. Ve los letreros verdes en cada bifurcación de carretera. Hasta que por fin, después de un buen rato, logramos dar con la dirección correcta. Ya venimos de regreso. Llueve desde que salimos de San Antonio y no dejará de llover durante todo el trayecto hasta Matamoros. Cae la lluvia con una fuerza y constancia como si por estos lugares nunca hubiera llovido. Es el ciclón Karl que, según los noticiarios televisivos ha pegado con fuerza inusitada en el estado de Veracruz. Dentro de la camioneta, nosotros conservamos el buen humor. Comentamos algunas lecturas. Sigue lloviendo. Las carreteras paralelas a la autopista están inundadas y, en un momento dado, allá, a lo cerca, vemos un auto volcado: las llantas hacia arriba, el capacete en el agua. Parece que recién ha sucedido el accidente. Ya venimos de regreso. Pregunto a Conchita: ¿por qué viajar dos mil kilómetros sólo para leer diez poemas? Ella parece no darle mucha importancia a la pregunta, pues, por gusto ¿no?, porque nos gusta. Ramiro dice, ante la misma pregunta, que es por desconectarse, de alguna manera, de la rutina diaria. Yo me hice la misma pregunta la noche anterior, la que casi no pude dormir: por qué viajar tan lejos para leer poemas. Ya venimos de regreso.


14

Viajar en autobús tiene su encanto. Siempre lo tuvo. Ahora viajo solo. Mis amigos se quedaron en Brownsville, Matamoros y Victoria. Regreso a El Mante. Voy en el asiento número veintitrés. Miro por la ventanilla cómo pasan árboles, nubes, pueblos pequeños, animales. Llovizna en algunas partes de la carretera. El horizonte se parece la vida, me digo, pasa demasiado rápido y cuando te das cuenta, ya empiezas a envejecer. Una limpia emoción, sin embargo, me conmueve. De pronto, tengo la impresión de que yo debí haber sido viajero de profesión. Viajero, para nunca estar en el mismo lugar. Viajar. Viajar sin rumbo, en autobús o en tren, por supuesto. Viajar para buscar y no encontrar. A dónde vas, me preguntaría la gente. No sé, yo sólo viajo por viajar, diría yo con la mirada puesta en el horizonte. En ese horizonte colmado de nubosidades grises que ahora mismo pasa y pasa y no termina de pasar


Carlos Acosta/ Otoño 2010

Foto: Ramiro Rodríguez

25 de septiembre de 2010

Actividades Sep-Oct 2010

El pasado 17 y 18 de septiembre, 2010, el Ateneo Literario José Arrese estuvo en la Universidad de Texas en San Antonio, con la representación de Juan Antonio González-Cantú, Conchita Hinojosa, Teresa Loera y Ramiro Rodríguez.


Invitados por la misma casa de estudios y la Sociedad de Escritores Latino/Hispanos de San Antonio, compartieron las publicaciones más recientes y textos inéditos con valiosos representantes de las letras regionales, tales como Carlos Acosta, Alejandro Rosales, Marcos Rodríguez Leija, Julie Corpus, Alfredo Ávalos, Santiago Daydí-Tolson, Rebeca Gómez Galindo, María Gabriela Madrid, Javier Villarreal, Alexandra Botto, entre otros.


Luego el 24 de septiembre, el mismo Ateneo fue representado por Conchita Hinojosa y Ramiro Rodríguez, en el evento Pre-Textos de Otoño en Reynosa, organizado por Fomento Letras en Movimiento, encabezado por Víctor González Treviño. Ahí estuvieron, además del coordinador general, los escritores Graciela Ramos, Mario Treviño, Azenat Velázquez y Miguel Pérez, entre otros.


El viernes 1 de octubre, 2010, en punto de las 7:00 p.m., el Ateneo Literario José Arrese, a través de Ramiro Rodríguez, actual presidente, impartirá una conferencia sobre la creación poética, en La Galería, Ave. Constitución entre Cuarta y Quinta.

29 de agosto de 2010

Benedetti en Canícula

Por Ramiro Rodríguez

“Pero el rostro de vos/ mira a otra parte/ con sus ojos de amor/ que ya no aman/ como víveres/ que buscan a su hambre/ miran y miran/ y apagan mi jornada…” Sonó la voz de Mario Benedetti en la voz de otros, la palabra del hombre uruguayo en las palabras de otros. El pasado martes 24 de agosto, el Ateneo Literario José Arrese de Matamoros recordó al escritor acaecido en abril de 2009, con el III Recital Literario "Voces desde el Casamata" 2010. Un servidor dio la bienvenida oficial, como presidente del grupo de escritores.

Dio inicio el ciclo de lecturas de obra de creación poética y ensayística, muchos textos con epígrafes del escritor recordado: Teresa Loera Loera, escritora de Ciudad Mante; Juan Antonio González-Cantú, poeta y narrador originario de Matamoros; Joaquín Peña Arana, originario de Tampico, periodista de Matamoros; Ismael Rubio Torres, profesor originario de Aldama; Conchita Hinojosa, profesora de Matamoros; Carlos Ernesto Dramante, originario de Matehuala; y Ruth Martínez Meraz, estudiante de derecho en Matamoros.

Después de este primer ciclo, se leyeron algunos poemas de Mario Benedetti en voz de Conchita Hinojosa, Carlos Ernesto Dramante, Carmen Valencia y Teresa Loera Loera. Al final del programa, un servidor invitó a los presentes a un ambigú preparado gracias a la colaboración de Teresa Meza Guevara, Elba Macluf Lajud, Conchita Hinojosa, Juan Antonio González y Joaquín Peña.

Un reconocimiento y agradecimiento especial a la Lic. Rosa Leonor García Luna de Capistrán, directora del Museo Casamata. Gracias por su apoyo.

Nos distinguieron con su presencia personas involucradas con el arte matamorense: Sra. Elba Macluf Lajud, directora de IMACULTA; Prof. Víctor Manuel Guerrero, tenor matamorense; Lic. Juan Manuel Mendoza, catedrático matamorense; Prof. Xavier Quintanilla, director de la Preparatoria Don Bosco; Lic. Patricia Reséndez, promotora cultural; Profa. Mary Ventura, maestra distinguida de Matamoros; Lic. Nidia Lozano, periodista matamorense; entre otros.

3 de agosto de 2010

Voces Desde el Casamata 2010



El Ateneo Literario José Arrese
de Matamoros

Invita

Al III Recital Literario Voces Desde el Casamata
Recordando a Mario Benedetti.

Martes 24 de agosto, 2010. 8:00 P. M.
Sala María del Pilar.
Museo Casamata.

 
Ramiro Rodríguez
Presidente



Imagen: bilinguallibrarian.com

16 de julio de 2010

V Certamen Literario José Arrese

El Ateneo Literario José Arrese de Matamoros

Convoca

A los escritores radicados en México y Estados Unidos, a participar en el V Certamen Literario José Arrese, el cual se efectuará de acuerdo a las siguientes

Bases:

I. Las inscripciones quedan abiertas a partir de la fecha de la presente convocatoria y se cerrarán el día 1 de noviembre del año 2010.

II. Podrán participar escritores residentes en ambos países, con un solo texto por género, en los siguientes géneros literarios: Cuento y Poesía.

III. Para ambos géneros, la lengua de expresión será el español, tema libre, con una extensión máxima de 100 versos (poesía) o 200 líneas (cuento), letra Times, 12 puntos y separación interlíneas de un espacio y medio. Los textos que incumplan con las bases serán descalificados.

IV. Los textos deberán enviarse al correo electrónico ateneoliterario@yahoo.com en documento anexo formato Word, firmado con seudónimo. Los datos personales (nombre, dirección postal, electrónica, teléfono, ciudad de residencia) se pondrán en la nota electrónica que se envía para la participación.

V. Los ganadores de los tres primeros lugares en cada categoría serán acreedores a un reconocimiento.

VI. El jurado estará integrado por críticos con antecedentes académicos y prestigio literario. Su fallo será inapelable.

VII. La premiación se efectuará durante la clausura oficial del IX Congreso Binacional “Letras en el Estuario”, en H. Matamoros, Tamaulipas.

VIII. Los puntos no incluidos en esta convocatoria serán resueltos de acuerdo al criterio de la Asociación que convoca.

H. Matamoros, Tamaulipas/Brownsville, Texas. Julio del año 2010.

ATENTAMENTE

Ramiro Rodríguez
Coordinador General

IX Congreso Binacional "Letras en el estuario"

El Ateneo Literario José Arrese
y el Departamento de Lenguas Modernas de UTB/TSC

Convocan a escritores, críticos y creadores, al IX Congreso Binacional “Letras en el Estuario”, el cual se efectuará los días 12 y 13 de noviembre de 2010 en Brownsville, Texas y H. Matamoros, Tamaulipas.

Bases:

I. El Congreso pretende promover y apoyar la creatividad de escritores cuya lengua de expresión es el español, crear puentes de comunicación y encontrar semejanzas-disimilitudes temáticas y estilísticas que consoliden la diversidad cultural entre hispanohablantes.

II. El evento busca investigaciones literarias y crítica sobre cualquier género literario para presentarse en un Foro, y la lectura de creación en los géneros de poesía, narrativa y ensayo. La temática de la lectura de creación es libre, mientras que los ensayos y las investigaciones deberán abordar temas relacionados con la actualidad literaria de México y Estados Unidos. Se recomienda que los trabajos en todas las categorías no excedan las diez cuartillas, ya que cada expositor dispone de quince minutos.

III. Los interesados en participar deberán identificarse con nombre, dirección, teléfono y/o correo electrónico, además de enviar una síntesis de los trabajos que expondrán en este evento y/o muestras literarias, antes del día 1 de noviembre de 2010 al correo electrónico ateneoliterario@yahoo.com
IV. El Congreso ofrecerá al público la venta de revistas, libros y otras publicaciones aparecidas en las regiones objeto de estudio durante los últimos años. Los autores interesados en participar en esta exposición deberán solicitar a los Coordinadores el espacio necesario para la exposición de sus títulos.

V. Los puntos no incluidos en esta convocatoria serán resueltos de acuerdo al criterio de las instituciones que convocan.

Brownsville, Texas/H. Matamoros, Tamaulipas. Julio del año 2010.

ATENTAMENTE

Ramiro Rodríguez
Ateneo Literario José Arrese

Juan Antonio González-Cantú
UTB/TSC

14 de julio de 2010

Brevedad



Poema colectivo del 13 de julio, 2010.

En esta línea se desgaja el pavimento
la pequeñez del hombre es evidente (1)
Álex se desdobla tierra adentro
se diluvian las ciudades (2)
prorrumpen a deshora los flagelos
inhiben las estancias sus estirpes (3)
el rostro citadino se desfigura
golpea de afluentes que lo inundan (1)
se caen los puentes
el agua se desdienta en su furia (2)
y el hombre copado por la angustia
acepta su brevedad de creatura. (3)

Autores: (1) Carlos Ernesto Dramante, (2) Ramiro Rodríguez, (3) Juan Antonio González Cantú.